Cuáles son los síntomas del hígado graso y cómo tratarlo

Hígado graso

El hígado es el órgano más grande dentro del cuerpo humano, es el encargado del metabolismo de las grasas, así como también ayuda al almacén de energía y a la eliminación de toxinas. 

La enfermedad por hígado graso es una afectación en la cual existe un exceso de grasa almacenada en las células hepáticas  y  se clasifica en dos tipos principales: 

  • Enfermedad del hígado graso no alcohólico.  
  • Enfermedad de hígado graso por alcohol/ esteatosis hepática alcohólica. 
  •  

Hígado graso no alcohólico

La enfermedad por hígado graso no alcohólico, es causada principalmente por el sobrepeso. No se asocia con el consumo excesivo de alcohol.

Esta es una patología cada vez más frecuente en países occidentales, donde el consumo de alimentos procesados y el sedentarismo es cada vez mayor.

Un ejemplo es el que se presenta en Estados Unidos, donde este padecimiento afecta al menos al 25% de la población.

Este padecimiento se puede clasificar en dos grandes grupos: 

  • Hígado graso simple: Hay grasa en el hígado, sin embargo no presentan ningún tipo de alteración inflamatoria en el hígado, en la mayoría de los casos la clínica es nula o leve. Leer más
  • Esteatosis hepática no alcohólica: Existe inflamación y daños en las células del hígado, secundario al exceso de grasa, lo cual ocasiona síntomas severos. La inflamación y el daño de las células del hígado puede causar fibrosis, generando a largo plazo un cuadro de cirrosis o cáncer del hígado. Leer más 

Hígado graso por el alcohol/Esteatosis hepática alcohólica

Como su nombre lo dice, es un proceso inflamatorio ocasionado por el consumo excesivo de alcohol durante mucho tiempo. Existen diversas sustancias dañinas generadas por el alcohol, provocando inflamación en el hígado, en la etapa más temprana genera el hígado graso, para posteriormente genera hepatitis alcohólica, si el tratamiento no es oportuno, genera un cuadro de fibrosis severa, causando cirrosis. 

Causas. 

Diversas investigaciones demuestran que esta patología es multifactorial, entre los cuales se encuentran: 

Diabetes Mellitus /Resistencia a la insulina. 

La resistencia a la insulina, se produce cuando las células musculares y hepáticas no responde a la acción de la insulina, causando un aumento de producción de insulina en el páncreas y un aumento de los niveles de glucosa en sangre. 

Cuando este cuadro se presenta, pueden darse síntomas de resistencia a la insulina, como lo son: 

Cansancio excesivo, hormigueo de extremidades, aumento de peso y descontrol de la saciedad; cuando estos síntomas se presentan los niveles de glucosa sanguínea son muy elevados y es importante comenzar con tratamiento. 

Altos niveles de triglicéridos y colesterol en sangre. 

Estos son las grasas que se encuentran de forma natural en nuestro cuerpo y en nuestros alimentos, estos se metabolizan y almacenan en el hígado, por lo que si se presentan niveles de triglicéridos mayores a 150 mg/dL y los de colesterol son mayores a 200 mg/dL, aumentamos el riesgo de presentar hígado graso, accidentes cerebrovasculares, ataque cardíaco y valvulopatías.

Para lograr identificar el grado de severidad se utiliza el índice de masa corporal (IMC), este indicador es de suma importancia para lograr clasificar el grado de afectación. 

El IMC se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2).

  • Infecciones como hepatitis C. 
  • Uso de corticoides

La combinación entre la obesidad, la resistencia a la insulina y niveles altos de trigliceridos es conocida como síndrome metabólico. 

Este trastorno provoca que la grasa que se encuentra acumulada en el hígado, causando que el organismo sintetice más grasa o enlenteciendo el metabolismo y la secreción de grasas. 

La enfermedad por hígado graso se presentan de forma asintomática en el 25% de la población mundial, esto gracias al aumento en las tasas de obesidad, diabetes mellitus 2 e hiperlipidemia. 

El riesgo aumenta cuando además de del consumo excesivo de alcohol, presenta algún síntoma de síndrome metabólico (diabetes, hipertensión o hiperlipidemia). 

Síntomas 

Como ya lo mencionamos anteriormente, no causa signos y síntomas, en caso que el cuadro comience a agravarse los síntomas iniciales del hígado graso son: 

    • Cansancio excesivo.
    • Dolor o malestar en la parte superior derecha del abdomen.
    • Aumento de volumen del hígado.
  • Datos de ictericia; piel y ojos de color amarilla, así como presencia de heces verdes.

En caso de no recibir un tratamiento oportuno, comienzan a presentarse síntomas de cirrosis, que es un grado de cicatrización avanzada, entre los cuales se encuentran: 

  • Acumulo de líquidos en abdomen ( ascitis). 
  • Aumento del tamaño del hígado y del bazo. 
  • Coloracion amarilla de la piel y ojos (ictericia). 
  • Perdida de apetito. 
  • Presencia de náuseas y vómitos excesivos.
  • Perdida de peso severa. 
  • Problemas cognitivos severos (análisis de datos, alteración de la memoria, trastorno del sueño). 

 Diagnóstico. 

El diagnóstico de esta patología es clínico y con estudios de laboratorio y gabinete; el principal es por medio de una ecografia hepática. 

En ocasiones se requiere biopsia hepática, en caso que las alteraciones sean sugestivos a cirrosis o cáncer hepático. 

Además, las nuevas pruebas de diagnóstico por la imagen, como la elastografía por resonancia magnética (ERM) o la elastrografía por ecografía pueden determinar la presencia de tejido cicatricial o cirrosis. Sin embargo, en personas obesas, la calificación de fibrosis a veces puede elevarse de forma falsa debido a la concentración elevada de grasa, y las personas afectadas pueden requerir una biopsia hepática .

Tratamiento. 

El tratamiento recomendado para el hígado graso y la esteatosis hepática es multifactorial, realizado principalmente cambios en el estilo de vida del paciente, buscando reducir el almacenamiento excesivo de lípidos, entre las medidas terapéuticas utilizadas se encuentran: 

    •  Mejorar la alimentación, disminuyendo el consumo de lipidos y aumentando el consumo de agua y fibra. 
    • Adoptar medidas para controlar los niveles de glucosa, triglicéridos y colesterol en sangre. 
    • Eliminación del consumo medicamentos que causan inflamación hepática severa. 
    • Perdida de peso: Una disminución en el peso corporal del 5% puede reducir los niveles de grasas en el hígado, una disminución del 7% puede reducir la inflamación y la esteatohepatitis no alcohólica, si la pérdida de peso es mayor al 10% podría ayudar a revertir la cicatrización severa y mejorar los síntomas de la fibrosis. 

Eliminación del consumo de alcohol. 

Entre las medidas farmacológicas que se utilizan se encuentran la vitamina E y tiazolidinedionas, para el tratamiento del hígado graso que no está causado por el alcohol. 

Sin embargo, su uso no marca una gran diferencia en el pronóstico a largo plazo.

Actualmente se están desarrollando nuevos tratamientos farmacológicos a través de diversos ensayos clínicos. 

Jugos para mejorar el hígado graso 

Como ya lo mencionamos anteriormente, esta patología es causada principalmente por una alimentación inadecuada y malos hábitos. 

Por lo qué en este artículo buscamos compartir algunas recetas que nos ayuden a desintoxicar el hígado, mejorando la clínica y ayudando a acelerar el metabolismo. 

Antes que nada, es importante conocer los alimentos que nos ayudan a recuperar la salud hepática, con estos productos se pueden desarrollar diversos jugos para la limpieza del hígado. 

Los alimentos más esenciales para la limpieza del hígado son: 

  • Chía. 
  • Nueces
  • Limón
  • Papaya 
  • Frutos rojos. 
  • Manzana
  • Espinacas 
  • Apio 
  • Pepino 
  • Curcuma 
  • Brócoli
  • Ajo 

Jugo de melón y menta.

El melón es un alimento abundante en agua, por lo que que actúa como diurético y favorece la depuración del hígado. Además, aporta vitamina C, ideal para prevenir enfermedades causadas por el exceso de alcohol. Por su parte, la menta resulta desinflamatoria, por lo cual favorece una pronta recuperación del órgano hepático. 

Para elaborar este jugo para limpiar el hígado, sigue estas instrucciones:

Ingredientes

  • ½ melón
  • 6 hojas de menta o hierbabuena
  • Cubos de hielo

Preparación

Licuar hasta obtener un jugo sin grumos.

El jugo de melón y menta puede tomarse dos veces al día, por la mañana en ayuno y por la tarde. 

Jugo de papaya y limón.

La exótica papaya también tiene mucho que aportar al hígado, ya que sus enzimas (papaína y quimopapaína) y su gran cantidad de fibra favorecen el buen funcionamiento de este órgano y lo mantienen limpio. El limón, por su parte, aporta su toque ácido, compuesto por dos sustancias (cítrico y málico) encargadas de tonificar y estimular al hígado en su proceso de desintoxicación.

Ingredientes

  • ½ papaya
  • ½ limón (el zumo)
  • 200 ml de agua (puede ser agua de tamarindo)

Preparación

Mezcla hasta lograr una preparación homogénea y sin grumos.

Se pueden agregar miel y menta. 

Se sugiere consumir este jugo para limpiar el hígado graso recién preparado. Béberlo en ayuno durante una semana (7 días seguidos), una vez al mes.

Jugo de toronja, limón y naranja.

Los cítricos en general resultan excelentes aliados para mejorar la salud del hígado, ya que ayudan a desinflamarlo y depurarlo. 

Ingredientes

  • 2 toronjas
  • 2 limones
  • 1 naranja
  • 1 cucharada de aceite de oliva

Preparación

Exprimir  todos los ingredientes dentro de la licuadora y mezclar. 

Se puede endulzar con piloncillo o miel.

Se puede  ingerir un vaso de este jugo para limpiar el hígado 2 veces al día, durante 15 días, un máximo de dos meses seguidos. 

El jugo de toronja, limón y naranja es un laxante suave que, además, ayuda a adelgazar y a desintoxicar el hígado.

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